Cuando una empresa se plantea instalar placas solares, es fácil empezar por el tejado: cuántos paneles caben, qué potencia puede instalarse o cuánto puede llegar a producir la cubierta.
En un proyecto de autoconsumo industrial, sin embargo, conviene empezar por otro sitio: el consumo de la empresa.
No consume igual una nave que trabaja de lunes a viernes en horario diurno que una fábrica con varios turnos. Tampoco tienen las mismas necesidades un centro logístico, un comercio o unas instalaciones donde buena parte de la demanda eléctrica se concentra durante la noche.
Por eso, antes de hablar de paneles, hay que entender cómo funciona el negocio.
El autoconsumo industrial busca precisamente eso: aprovechar la generación propia de electricidad para cubrir una parte del consumo de la empresa, ajustando la instalación a sus necesidades reales.
¿Qué es el autoconsumo industrial?
El autoconsumo industrial consiste en generar electricidad en las propias instalaciones de una empresa para utilizarla en su actividad.
En el caso del autoconsumo fotovoltaico, esa electricidad procede de los paneles solares instalados habitualmente sobre cubiertas, marquesinas u otros espacios disponibles.
Mientras los paneles están produciendo, la energía generada puede utilizarse para alimentar los consumos que tenga la empresa en ese momento: maquinaria, climatización, iluminación, equipos informáticos, sistemas de refrigeración u otras instalaciones eléctricas.
Cuando la producción solar no es suficiente para cubrir toda la demanda, la empresa continúa tomando de la red la electricidad que necesita.
Y cuando ocurre lo contrario y se genera más energía de la que se está consumiendo, entran en juego los excedentes.
Ese equilibrio entre generación y consumo es uno de los puntos fundamentales de cualquier proyecto de energías renovables.
¿Cómo funciona el autoconsumo fotovoltaico en una empresa?
El funcionamiento, explicado de forma sencilla, comienza en los módulos fotovoltaicos.
Los paneles producen electricidad en corriente continua. El inversor se encarga de transformarla en corriente alterna para que pueda utilizarse en la instalación eléctrica de la empresa.
A partir de ahí pueden darse diferentes situaciones.
Si en ese momento la empresa necesita más electricidad de la que están produciendo los paneles, la diferencia se obtiene de la red.
Si la producción fotovoltaica coincide con la demanda, la energía generada se utiliza directamente en la actividad.
Y si los paneles producen más de lo que se está consumiendo, se genera un excedente cuya gestión dependerá de la modalidad y configuración de la instalación.
Sobre el papel parece sencillo. La parte importante viene antes: decidir qué instalación tiene sentido para cada empresa.
La curva de consumo importa más que el tamaño del tejado
Dos naves pueden tener cubiertas prácticamente idénticas y necesitar instalaciones fotovoltaicas muy diferentes.
La razón está en lo que sucede debajo de ellas.
Imaginemos una empresa que concentra buena parte de su actividad entre las 8:00 y las 18:00. Durante muchas de esas horas, sus necesidades eléctricas coinciden con las horas de producción solar.
Ahora pensemos en otra nave con un consumo anual parecido, pero cuya actividad se concentra principalmente durante la noche.
Mirar únicamente el consumo anual de ambas empresas nos daría una visión incompleta.
Por eso, en Marcomu analizamos las curvas de carga y los patrones de consumo por franjas horarias. Queremos saber cuándo se necesita la electricidad, no solo cuánta se consume al cabo del año.
También tenemos en cuenta los periodos de menor actividad. Una empresa puede reducir notablemente su consumo durante los fines de semana, detener determinadas líneas de producción en algunos periodos o tener una actividad muy estacional.
Todo ello influye en el dimensionamiento.
En placas solares para empresas explicamos con más detalle qué analizamos antes de plantear una instalación fotovoltaica y por qué dos negocios aparentemente similares pueden necesitar soluciones diferentes.
Autoconsumo industrial con excedentes y sin excedentes
Una de las decisiones que hay que tomar al diseñar el proyecto es qué ocurrirá con la electricidad que se genere y no se utilice en ese momento.
La normativa diferencia entre instalaciones de autoconsumo sin excedentes y con excedentes.
Autoconsumo sin excedentes
Una instalación sin excedentes dispone de un sistema que evita que la energía sobrante se inyecte a la red.
La producción se adapta para que la electricidad que no está siendo utilizada por la empresa no se vierta al exterior.
Autoconsumo con excedentes
En este caso, la instalación sí puede inyectar a la red la electricidad que produce y que la empresa no está consumiendo.
Dentro de esta modalidad existen distintas posibilidades para gestionar esos excedentes.
Determinadas instalaciones pueden acogerse al mecanismo de compensación simplificada siempre que cumplan los requisitos establecidos para ello. En otros casos, la energía excedentaria puede gestionarse mediante su venta.
La modalidad adecuada dependerá de las características concretas del proyecto. No todas las empresas consumen de la misma manera ni generan la misma cantidad de energía sobrante.
¿Qué pasa con la energía que la empresa no consume?
Esta pregunta tiene mucho que ver con cómo se ha dimensionado la instalación.
Supongamos que una nave presenta una demanda elevada durante las mañanas, pero reduce considerablemente su actividad por las tardes y durante los fines de semana.
Si la instalación se dimensiona pensando únicamente en conseguir la mayor producción posible, puede generar una cantidad importante de electricidad precisamente en momentos en los que la empresa no la necesita.
Por eso, más paneles no significa automáticamente un mejor proyecto.
Hay que estudiar cuánto puede aprovecharse directamente, qué volumen de excedentes puede producirse y qué alternativa resulta adecuada para gestionarlos.
El objetivo no es ocupar cada metro cuadrado disponible. Es encontrar una relación razonable entre la producción fotovoltaica y el comportamiento energético de la empresa.
¿Necesita baterías una instalación de autoconsumo industrial?
No todas las instalaciones industriales necesitan almacenamiento.
Las baterías permiten guardar parte de la energía generada para utilizarla posteriormente. Pueden ser interesantes, por ejemplo, cuando existe una diferencia significativa entre las horas en las que se produce la electricidad y aquellas en las que la empresa la necesita.
Pero su incorporación debe estudiarse.
Hay empresas capaces de aprovechar directamente una parte importante de la producción fotovoltaica porque su actividad coincide con las horas solares. En otras, el patrón de consumo puede hacer interesante analizar diferentes alternativas de almacenamiento.
Antes de incorporar baterías hay que valorar el consumo, los horarios, la producción prevista, los excedentes y las necesidades concretas de la actividad.
No deberían añadirse simplemente porque formen parte de una solución fotovoltaica determinada.
¿Cómo se dimensiona una instalación de autoconsumo industrial?
Una pregunta habitual es cuántos paneles necesita una empresa.
La superficie disponible es importante, pero no basta para responder.
El dimensionamiento debe partir del consumo eléctrico y de cómo se distribuye a lo largo del día. A partir de ahí hay que estudiar la producción que podría obtenerse, las características del edificio y las condiciones reales de la cubierta.
También hay que pensar en lo que puede suceder dentro de unos años.
Si una empresa prevé ampliar sus instalaciones, incorporar maquinaria o aumentar su capacidad productiva, es posible que sus necesidades energéticas también cambien.
Conocer esos planes permite evitar que el proyecto se diseñe mirando exclusivamente la situación actual.
En una nave industrial también hay que subir a la cubierta
Los datos de consumo son una parte del proyecto. El edificio es la otra.
Antes de plantear una instalación fotovoltaica sobre una nave hay que conocer las características de la cubierta, su estado, los elementos existentes, la orientación y las posibles sombras.
Los planos, las imágenes aéreas y las herramientas de cálculo aportan información muy útil, pero hay cuestiones que se comprueban mejor sobre el terreno.
Una chimenea, instalaciones existentes sobre la cubierta o una nave próxima pueden generar sombras que obliguen a modificar la distribución prevista de los módulos.
También estudiamos dónde se encuentran los cuadros eléctricos y los puntos de conexión, así como el recorrido que tendrá que realizar el cableado.
Y hay otra cuestión que a veces se olvida durante el diseño: qué ocurrirá cuando haya que volver a esa cubierta.
La instalación debe permitir realizar posteriormente las labores de revisión y mantenimiento en condiciones adecuadas.
Autoconsumo industrial y eficiencia energética
Producir electricidad propia puede reducir la cantidad de energía que una empresa necesita adquirir de la red, pero la fotovoltaica no debería analizarse siempre de forma aislada.
Para entender el comportamiento energético de un edificio también hay que saber dónde se está consumiendo la electricidad.
La climatización puede tener un peso importante en unas instalaciones. En otras será la maquinaria, la iluminación, la refrigeración u otros equipos eléctricos.
Por eso resulta interesante analizar el autoconsumo dentro del conjunto de instalaciones del negocio.
Marcomu trabaja tanto en instalaciones eléctricas y telecomunicaciones como en climatización y energías renovables. Esto nos permite abordar un proyecto teniendo en cuenta distintos sistemas que intervienen en el consumo energético de una empresa.
¿Es lo mismo autoconsumo industrial que autoconsumo para empresas?
Son conceptos muy relacionados, aunque “autoconsumo para empresas” es más amplio.
El término autoconsumo industrial suele utilizarse especialmente cuando hablamos de fábricas, naves, procesos productivos o instalaciones con una demanda energética importante.
El autoconsumo empresarial también puede aplicarse a oficinas, comercios, grandes superficies, centros logísticos o establecimientos de retail.
El principio es el mismo: generar electricidad para utilizarla en la propia actividad.
Lo que cambia de forma considerable es el comportamiento de cada instalación. Un comercio con un consumo elevado asociado a iluminación y climatización no tiene las mismas necesidades que una fábrica con maquinaria funcionando durante varios turnos.
De nuevo, la actividad de la empresa es la que debe marcar el proyecto.
¿Puede una empresa funcionar únicamente con placas solares?
Tener una instalación de autoconsumo fotovoltaico no significa, por sí solo, que una empresa deje de necesitar la red eléctrica.
La producción solar cambia a lo largo del día y no siempre coincide exactamente con la demanda.
Cuando los paneles producen menos electricidad de la que necesita la actividad, una instalación convencional conectada a red obtiene de ella la energía restante.
Por eso, el objetivo habitual del autoconsumo industrial no es necesariamente desconectar una fábrica o una nave de la red eléctrica.
Lo que se busca es que una parte de la energía que antes tenía que adquirirse pueda generarse en las propias instalaciones.
Autoconsumo industrial en Talavera de la Reina, Toledo y Madrid
Marcomu Instalaciones tiene su sede en La Pueblanueva, en la provincia de Toledo y muy cerca de Talavera de la Reina.
Desde aquí trabajamos en proyectos para empresas y contamos con capacidad de actuación en otras zonas, entre ellas Madrid, mediante nuestra red de colaboradores técnicos.
Esta forma de trabajar resulta especialmente útil para empresas con varios centros, naves o establecimientos que necesitan coordinar diferentes actuaciones sin multiplicar interlocutores.
Pero independientemente de dónde se encuentre la instalación, el punto de partida es el mismo: conocer el consumo, estudiar las condiciones técnicas y plantear el proyecto a partir de datos reales.
¿Cómo planteamos un proyecto de autoconsumo industrial en Marcomu?
Antes de hablar de potencia instalada o de número de paneles queremos saber cómo funciona la empresa.
Analizamos el consumo y su distribución horaria, estudiamos las características del inmueble y valoramos las condiciones que pueden afectar al diseño de la instalación.
También tenemos en cuenta posibles necesidades futuras. Si la empresa tiene previsto crecer, incorporar maquinaria o modificar su actividad, es información relevante para tomar decisiones desde el principio.
Después llega el diseño de la solución, su ejecución y la tramitación técnica y administrativa que corresponda a las características concretas del proyecto.
Marcomu trabaja desde 2004 en climatización, electricidad, telecomunicaciones, energías renovables y legalizaciones técnicas. En un proyecto empresarial, poder analizar estas áreas de manera conjunta nos permite tener una visión más completa de las instalaciones y de su consumo energético.
Si estás estudiando incorporar autoconsumo fotovoltaico en una nave, fábrica, comercio u otras instalaciones empresariales, puedes consultar nuestras soluciones de energías renovables o contactar con Marcomu para estudiar tu proyecto.
Preguntas frecuentes sobre autoconsumo industrial
¿Qué es el autoconsumo industrial?
Es la generación de electricidad destinada a cubrir una parte o la totalidad del consumo de una instalación industrial o empresarial. En el autoconsumo fotovoltaico, esa electricidad se produce mediante paneles solares y se utiliza en las propias instalaciones.
¿Cómo funciona el autoconsumo en una empresa?
Los paneles generan electricidad y el inversor la transforma para que pueda utilizarse en la instalación eléctrica. Cuando la generación fotovoltaica no cubre toda la demanda, la empresa continúa obteniendo de la red la energía que necesita.
¿Qué ocurre con la electricidad que no consume la empresa?
Depende de la modalidad elegida. Una instalación puede configurarse para evitar el vertido a la red o permitir excedentes. La forma de gestionar esos excedentes dependerá de las características y condiciones de la instalación.
¿Es necesario instalar baterías?
No. Las baterías pueden resultar interesantes en determinados proyectos, pero su conveniencia debe estudiarse en función del consumo, los horarios de actividad, la generación fotovoltaica prevista y las necesidades de la empresa.
¿Se pueden instalar placas solares en cualquier nave industrial?
Primero hay que comprobar la viabilidad del proyecto. Además del consumo eléctrico, deben estudiarse las características de la cubierta, la instalación eléctrica, las sombras, los puntos de conexión y los requisitos técnicos y administrativos que correspondan.
¿Cómo se calcula cuántas placas solares necesita una empresa?
No se calcula únicamente por los metros cuadrados de cubierta. Hay que estudiar el consumo, la curva de carga, los horarios de actividad, las condiciones del inmueble y la producción fotovoltaica prevista para dimensionar correctamente la instalación.
¿Qué diferencia hay entre autoconsumo industrial y residencial?
El principio de funcionamiento es similar, pero las necesidades de una instalación industrial pueden ser muy diferentes por su potencia, sus patrones de consumo, sus horarios y las características de la actividad. Por eso el estudio debe realizarse específicamente para cada empresa.